Cuando nos pedían de pequeños en el colegio que dibujásemos una casa, casi todos pintábamos lo mismo: una casita con dos ventanas, una puerta y un árbol en uno de los laterales. Con el paso de los años, los dibujos van cambiando, algunos añaden un jardín, otros una valla, pero, en esencia, son muy similares.

Si hoy en día nos preguntan qué es una casa, probablemente nuestra definición se acerque mucho a la de la RAE: un «edificio para habitar».

Sin embargo, una casa es mucho más que eso. Es el lugar en el que pasamos una gran parte de nuestra vida, donde vivimos algunos de los momentos más importantes. Es el sitio en el que nos sentimos seguros, cómodos y a salvo. Una casa puede ser «tu casa» desde el primer día que te instalas en ella, pero no alcanza su máximo significado hasta que se convierte en tu hogar.

Para que eso ocurra, hace falta un proceso lento de adaptación, en el que te habitúas a cada uno de sus olores y haces tuyo cada espacio. Una casa no es tu hogar hasta que no se respira tu esencia, y la de todos aquellos con los que convivas, en cada uno de sus rincones.

Nos encanta descubrir la personalidad de una persona en los pequeños detalles que inundan su casa. Por eso, queremos ayudarte a crear tu propio hogar.